Los humanos somos indiscutiblemente impredecibles, en consecuencia nuestras actitudes se manifiestan de igual modo. La herencia, el entorno y nuestra propia esencia son los elementos fundamentales que moldean nuestras conductas....

En cada cuento o escrito se encuentran enmarcados un comportamiento diferente, una naturaleza diferente, un demonio diferente....

jueves, 21 de octubre de 2010

Los amantes.


Era la tarde noche de un día de invierno y Mónica estaba concentrada en la charla que les brindaba a los socios de la cámara de comercio, había sido formada con el concepto de hacer muy bien todo lo que emprendiera y era evidente que esos mandatos se le habían fijado muy bien, pues era tanta la pasión que ponía en lo que hacía, que casi nada le costaba vender sus productos, más aún tratándose de intangibles, como en este caso servicios empresarios, donde lo único que se podía apreciar era sólo unos folletines y sus contundentes argumentos. Una vez que había concluido, ovacionada por aplausos se alejó de la pizarra y se encaminó hacia su silla para darle lugar a otros disertantes.

La reunión había terminado y como tal como lo dictan las costumbres empresariales, cada uno de los concurrentes intercambiaron tarjetas personales.
Unos pasos mas atrás estaba Roberto, observándola con toda su atención, esperó a que todos terminaran y lentamente se acercó hacia ella con la mirada clavada en sus ojos, para dar paso al consabido ritual. Ya todos habían abandonado el edificio, sólo ellos quedaban en los pasillos a la espera del ascensor, mientras descendían en ese pequeño recinto, considerando la noche avanzada, se atrevió a invitarla a cenar, pero Mónica se disculpó gentilmente, pues otras obligaciones le esperaban.


Había transcurrido un mes y Roberto, como los demás pequeños y medianos empresarios concurrieron a la convocatoria mensual de la cámara, pero su sorpresa fue grande al notar que Mónica, en esta oportunidad, estaba ausente y esta situación no le permitió concentrarse en el eje de la misma, ya que había esperado un mes para poder verla...
Al día siguiente, impulsado por sus ansias, abre su tarjetero y busca su tarjeta personal, allí figuraban todos sus datos personales, nombres, dirección, teléfonos y correo electrónico comerciales, móvil personal, etc. Sin dudar marca directo al móvil y con la excusa de intercambios comerciales pactan una reunión, preferentemente fuera de sus ámbitos laborales. Eligieron un restaurante en la zona de Palermo, un almuerzo comercial, que luego la larga sobremesa diera paso a la charla personal e íntimamente profunda.


Mónica, tenía 45 años, casada con Osvaldo un año mayor que ella y exigente con él mismo y con todo lo que le rodeaba, tenían dos hijas de diecisiete y dieciocho años con ínfulas de mujeres emancipadas. En cambio Roberto, un hombre de 50 años, también casado con Cristina un año menor que él, excelente madre y ama de casa, tuvieron un solo hijo varón de veintitrés años, quien ayudaba a su padre en su pequeña industria y a su vez estaba cursando en la universidad. Debían retornar a sus labores, se prometen futuros encuentros, sellando la despedida con un suave pero emotivo beso en la mejilla.


Algo había sucedido en ellos, pues la comunicación comenzó a ser muy fluida y con carácter personal. Sus encuentros fueron mas frecuentes, durante o después de las labores, había algo implícito en esos encuentros, ambos lo sabían. Esa mañana planearon encontrarse por la tarde, el punto de reunión fue el Planetario en Palermo… Ambos llegan al mismo momento, cada uno en su automóvil, Mónica estaciona, desciende y sube al auto de Roberto, ella le besa rozando casi los labios, pero la respuesta de él terminó en un beso desbordado de pasión. Sin pensarlo se dirigieron a un hotel y allí a solas dejan fluir sus impensados instintos, parecía como que se conocieran de toda la vida. Se regalaron besos suaves, besos apasionados acompañados de incesantes caricias que recorrían sus cuerpos casi desnudos, fueron así quitándose lentamente la ropa, manos y bocas ansiosas por explorar cada parte del cuerpo del otro, estaban en una nube, disfrutando de un momento tan íntimamente bello que deseaban perpetuarlo, habían alcanzado el punto máximo de excitación ya no daban más, Mónica decide la penetración que desde lo suave a lo salvaje, enajenados, extasiados, delirantes y dichosos, explotan en un orgasmo que se debían desde hacía mucho tiempo…..


En muchas oportunidades se plantearon “qué sucedería ahora”, ambos sabían que estaban muy enamorados, que esta relación no era un juego de niños, sin embargo les asustaba el hecho de tener que romper reglas e historias. Estar juntos era una delicia y lo sabían, disfrutaban cada momento vivido, pero decidieron ser amantes, pues pensaban que ese estado sería óptimo y así lo cumplieron durante muchos años, quizá alguna vez decidan lo contrario…….




8 comentarios:

  1. Los dos somos un amor pirata.. los dos sabemos que este amor puede llevarnos de cabeza al mismo infierno, pero si de algo hay que morir que sea a tu lado.
    Es de la canción Amor pirata
    Bonito tu nuevo sitio Sibaris te sigo.
    Besos

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  2. Cuanta pasión!!!
    El tema musical es bellísimo.
    Besos

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  3. Vengo del blog compartido que antes tenías. Vendré por aquí de vez en cuando. saludos.

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  4. me gustó mucho!
    excelentemente contado

    beso grande

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  5. Así es Melody, mis demonios plantearon un amor pirata!! Hay una segunda parte que subiré entre hoy y mañana, pero tal vez haya una tercera...
    Es una alegría inmensa verte por aquí!!!

    Un abrazo enorme.

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  6. Hola Cantares!!
    Si mucha pasión!!Amores prohibidos...
    Gracias por estar amiga!!!

    Un fuerte abrazo.

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  7. Hola Aro, gracias por visitar mi casa, prometo pasar por la tuya!!

    Un fuerte abrazo.

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  8. Hola Virginia, muchas gracias por visitar mi casita y me alegro mucho que este cuento te haya gustado.

    Un fuerte abrazo.

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