Los humanos somos indiscutiblemente impredecibles, en consecuencia nuestras actitudes se manifiestan de igual modo. La herencia, el entorno y nuestra propia esencia son los elementos fundamentales que moldean nuestras conductas....

En cada cuento o escrito se encuentran enmarcados un comportamiento diferente, una naturaleza diferente, un demonio diferente....

lunes, 21 de febrero de 2011

Mis putas queridas.

Sabrina estaba en la cocina preparando dos capuccino para completar el relax junto a Miguel, uno de sus fieles clientes de tantos años, el frío del invierno invitaba a saborear algo caliente, más aún en Morón zona oeste de la provincia de Buenos Aires, la tarde era tranquila, aún la gente estaba en sus labores, apenas se escuchaba el trinar de los pájaros o el motor de algún automóvil que transitaba aquella solitaria calle. Un estruendo ensordecer la sacude y la confunde, Sabrina no entendía nada, corrió hacia el dormitorio y el terror comenzó a apoderarse de ella, Miguel se había disparado un tiro en la sien, la sangre se iba impregnando de a poco sobre la alfombra de la habitación y algunos trozos de su cabeza se habían incrustado en la pared, el espectáculo era espeluznante.

En años de oficio jamás había pasado por una situación semejante, no sabía qué hacer, como primera medida se quitó la lujosa lencería que vestía, se calzó un jean, una blusa y unos zapatos bajos; revisó el teléfono móvil de Miguel pues necesitaba contar con alguien antes de dar aviso a la policía. Recordó que en varias oportunidades le había hablado de sus amigos más íntimos Juan era al que más nombraba, amigo casi de la infancia con quien había compartido mucho de su vida. Apenas habían transcurrido diez minutos Juan se hizo presente en el trágico escenario, horrorizado y dolorido a la vez al ver a su amigo yaciendo sin vida en el suelo.
Tenían claro que había que tomar una decisión, pero cómo, cómo hacer para salvaguardar la imagen del muerto, cómo trascendería esto en lo que quedó de su familia, no se había muerto naturalmente en la vía pública, se había suicidado en casa de una prostituta! Juan intentó de muchas maneras calmar a Sabrina y que debían llamar a la policía inmediatamente, ellos se encargarían de la familia.

Mientras esperaban la llegada de la policía, intentaron buscar el motivo de esta decisión. Ambos sabían que Miguel, con sus sesenta años no muy bien vividos, había sido único hijo de un desventurado matrimonio, su padre adicto al alcohol y su madre una mujer de carácter, que no vaciló en separarse la primera vez que su marido le levantó la mano. A partir de allí Miguel, con apenas ocho años y su madre fueron a vivir a casa de su abuela quien se ocupó de la crianza, mientras su madre, sin ningún tipo de ocultamientos se ganaba la vida con el oficio más viejo del mundo. Durante algunos años vio a su madre bajar de los automóviles de sus clientes y muchas veces rodaron lágrimas por sus mejillas, pero esta situación se terminó en su adolescencia pues su madre moriría inminentemente de un paro cardíaco.

Aún no había terminado su adolescencia y debió casarse con una compañera del secundario a quien había dejado embarazada y de quien se separó al poco de nacer su hijo motivado por su desprolija vida y su gran adicción a las putas. Se enamoró de cada una de ellas, las amó con toda su alma proclamándolo a los cuatro vientos, como también su ilusión de enamorarlas, sin embargo en su fuero interno sabía que esa reciprocidad de la cual se vanagloriaba era incierta. Años más tarde rehízo su vida con una mujer común, con quien tuvo dos hijos, aunque estas segundas nupcias fueron más duraderas, pues su segunda esposa nunca había advertido la pasión oculta de Miguel. Preso de la incomprensión, de la intolerancia y tal vez de sus luchas internas le abre paso a un nuevo vicio, el alcohol, que posteriormente lo condujera a su segunda frustración de familia.

Había iniciado un camino sin retorno, espinoso e incontrolable, hacía no mucho tiempo había conocido en un burdel a una chiquilla casi cuarenta años más joven, embelesado, completamente hechizado por sus encantos y artes da rienda suelta a sus sentimientos e instintos, para luego enroscarse en una relación, evidentemente unilateral. El juego había durado un buen tiempo, él era feliz cuando estaba con ella, se sentía un adolescente, desbordaba de placer y de energía, pero la relación distorsionada desde el comienzo fue cobrando sinsabores, cuando su joven amante no escatimaba esfuerzos en mostrar indiferencias. Esa misma mañana, en que había visitado a Sabrina, había decidido seguirla para certificar sus sospechas, la vio en brazos de otro hombre mucho más joven que él besuqueándose descaradamente por la calle, le fue imposible dominar el impulso de reproche, provocando esta acción una respuesta dolorosa, ofensiva y terminante.

Ambos sabían que las amaba y las admiraba porque detrás de cada una de ellas hay una historia incompresible vista desde afuera. La estridencia de las sirenas de la ambulancia y del patrullero los invitó al silencio y el nerviosismo comenzó a aflorar nuevamente. Juan y Sabrina subieron al coche policial que los trasladarían a la Comisaría 1° de Morón, en donde les tomarían declaraciones ….

4 comentarios:

  1. ¡Cónchale amiga! hoy si me has sorprendido gratamente, no sólo por la trama de la historia también la forma de contarla, sólo faltaba café de por medio, conservas la atención de principio a fin: clara y concisa. ¡Enhorabuena!!!
    Un abrazo grandote TKM.

    ResponderEliminar
  2. Que historia!
    Me atrapaste.Te felicito.
    Besos

    ResponderEliminar
  3. Alondra querida!!!Gracias, sabes que pienso, tu me miras con los ojos del corazón!!!!
    Te quiero!!!

    ResponderEliminar
  4. Hola Cantares!!! Tu también me miras con los ojos de compatriota jajajaj!!
    Ya ves, he soltado otro demonio más!!!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar