Los humanos somos indiscutiblemente impredecibles, en consecuencia nuestras actitudes se manifiestan de igual modo. La herencia, el entorno y nuestra propia esencia son los elementos fundamentales que moldean nuestras conductas....

En cada cuento o escrito se encuentran enmarcados un comportamiento diferente, una naturaleza diferente, un demonio diferente....

domingo, 31 de julio de 2011

Inmadurez.

Einstein dijo: "Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos"

¡Cuánta razón encierra la frase del célebre científico! Sin embargo éste pensamiento me llevó a observar la cara opuesta del mismo, es decir “la inmadurez” y puntualmente  la de carácter emocional, afectiva o conductual, fenómeno muy frecuente en estos tiempos. Si miramos detenidamente a nuestro alrededor nos encontraremos con muchos ejemplos cuyo comportamiento  y/o pensamiento no responden al momento cronológico en cuestión.

La madurez no es sinónimo de “edad avanzada”, podemos llegar a término dentro de cualquier edad, como también podemos no alcanzar ese punto nunca en la vida. Sin embargo a diario nos enfrentamos con personalidades cuya diferencia entre la edad cronológica y la edad “mental” es muy notoria.

Cuántas veces nos hemos cruzado con personas descontentas con lo que hacen, con lo que tienen y en definitiva con lo que son? Muchas veces, verdad? Es que no es nada fácil mirarse hacia adentro y encontrarse, saber quiénes somos, hacia dónde vamos y hasta dónde debemos llegar, Aceptarnos como somos y conocernos muy bien desde lo actitudinal hasta nuestras propias limitaciones y a partir de esta consigna pienso que podríamos comenzar a transitar por el camino de la tranquilidad y felicidad.

Seguramente a partir de nuestro propio conocimiento comenzaremos a forjar una personalidad fuerte y madura, sin inestabilidades emocionales, convirtiéndonos en seres responsables  e inteligentes, con firmeza en las ideas y proyectos de vida, capaces de cumplir los objetivos alcanzables que nos trazamos en todos los aspectos, ya sean personales, afectivos, laborales, culturales, etc.; pero para que se cumpla esta figura debemos tener mucha voluntad y constancia, sin dejarnos seducir por lo fácil, lo superfluo o lo chato reforzando nuestros principios éticos y morales.

¡Qué importante es conocernos muy bien! De este modo nos estamos garantizando una vida libre de frustraciones y plena de felicidad.


sábado, 9 de julio de 2011

Hasta siempre Facundo.


Un hombre de esencia humilde que se identificó toda su vida con lo popular, un hombre a quien los caminos de la vida lo fueron tallando y moldeando hasta convertirlo en un trasmisor de la paz y el amor, un hombre que jamás olvidó sus orígenes, un hombre que supo ganarse el amor y la confianza del mundo entero, a ese hombre que hoy nos deja injustamente, privado de la vida que tanto amó, en manos de “pobres insensatos” incapaces de comprender su pregón, a ese hombre le rindo este humilde homenaje, en su memoria y justicia para sus asesinos.
Te pusiste el sol al hombre y el mundo fue amarillo....Facundo, siempre estarás en el corazón de los argentinos y del mundo entero!!


No estás deprimido, estás distraído.

No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te puebla, distraído de la vida que te rodea delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco...... algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas... te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. 

Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar a seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el Pisco peruano, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)...y si le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes: te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él.

Si El tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella.

El te manda flores cada primavera.

El te manda un amanecer cada mañana.

Cada vez que tú quieres hablar, El te escucha.

El puede vivir en cualquier parte del universo, pero El escogió Tu corazón.

Enfréntalo, amigo -El está loco por ti!.

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero El si prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino.

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír". 



Luz prestada.

 François de la Rochefoucauld dijo: Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.

Me detuve en este pensamiento de Rochefoucauld e inmediatamente me vino a la memoria escenas que lo grafican sin el menor error conceptual. Acto seguido pensé en el origen y la motivación de estas actitudes, está claro que el escritor habla de una condición que si profundizamos en ella veremos cómo se articulan inconscientemente algunos  condimentos emocionales, resentimiento, insatisfacción y pobreza. El hombre, enmarcado en un determinado ámbito, nos muestra una amplia escala comprendida entre la inferioridad y la superioridad, podemos decir que de la media hacia arriba encontraremos al talentoso, al destacado, al creador, al genio, etc., si miramos hacia abajo veremos al hombre conformista, despersonalizado, carente de inquietudes, limitado, etc., sin embargo este último rango aparenta ser más extenso que el primero, al menos es lo que advertí en mi recorrido.

En más de una oportunidad habremos escuchado al hombre inferior propinar al superior críticas mal intencionadas, descarada e impensadamente , sin darse cuenta en el plano en el que está situado, sintiéndose dueño absoluto y totalmente convencido de sus argumentos. Esto sucede a diario, en todos los aspectos de la vida, sin embargo esta conducta la podemos ver claramente en la esfera política, donde el mediocre ocupa su tiempo en buscar incansablemente  defectos y errores de sus adversarios, como si ello fuera suficiente para lograr la posición deseada, pero no merecida.

Otro signo notable que también podemos apreciar a diario es el ladrón de ideas, proyectos o pensamientos. En más de una ocasión nos habremos sorprendido cuando escuchamos al hombre inferior tomar ideas  o pensamientos ajenos como si fueran propios, aún cuando los interlocutores conozcan el origen de ellos, pero el inferior sigue adelante con su misión descalificando al creador, con la convicción que son de su autoría.

Estas son algunas de las señales que indican la presencia de una gran pobreza espiritual e intelectual, potenciada por la comodidad cuyo alcance no permite esfuerzos para abrirse al conocimiento ni siquiera al pensamiento.









lunes, 4 de julio de 2011

La confiabilidad, una virtud de pocos?

Simón Bolívar dijo: “La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan”.

Días pasados, acomodando algunos papeles, encontré unos apuntes viejos en los que tenía anotados muchos pensamientos de celebridades y por esa costumbre que tenemos los humanos de evocar o recrear, no dudé en leerlos; entre los escritos me quedó flotando en la cabeza la frase de la cita de Simón Bolívar, muy amplia por cierto y sobre ello me quedé pensando.

Confiar o no confiar?, he ahí el dilema…!

En líneas generales, todos somos confiables hasta que demostramos lo contrario. Los motivos que nos llevan  a la pérdida de la confianza son innumerables, pero no todos concientizan esos motivos, emprendiendo un camino hacia la desconfianza, muchas veces, sin retorno.  En la vida podremos recuperar muchas cosas, excepto la confianza….

Uno de los peores síntomas es “la promesa incumplida”. Desde muy jovencita vivo pregonando “nunca me prometas lo que no  puedes  o no quieres cumplir”. La promesa genera muchas expectativas, más aún de las que la persona emisora cree, pero la promesa incumplida provoca a quien la recepciona, una tremenda desilusión de la cual difícilmente se recupere. Esta situación se dá en todos los aspectos de la vida, desde lo familiar, hasta en el plano político siendo éste recurso un “caballito de batalla”. No importa el fin de la promesa, lo que reviste importancia es que a partir del incumplimiento dejamos de ser confiables, por esa razón debemos “saber” callar, es mucho mas saludable. Las promesas de “fidelidad” o el “empeño de la palabra”, cuando no se cumplen, el destrozo que provocan estas faltas son básicamente irreparables, evidentemente la persona emisora se gana la desconfianza y hasta el desprecio del entorno.

Otro signo delator es la indiscreción, es de pocos la condición contraria, somos confiables cuando tenemos claro el manejo de la información o los “secretos” que se nos confía. Cuántas veces nos habrá sucedido que revelamos el más profundo de nuestros secretos a “nuestra persona de confianza” y al poco nos encontramos con que es “vox populi”, al mismo tiempo es digna de desconfianza aquella persona que nos dice: “Te voy a contar un secreto, pero por favor que no se entere fulano o mengano, sin embargo lo que ignora quien emite esa consigna, es lo que contiene el mensaje, la lectura subliminal es: “ve y cuéntaselo” .  Esto también ocurre en los medios de comunicación cuando interfieren en la vida privada de ciertas personalidades y sacan a la luz intimidades que nadie les contó; en muchos casos también recurren al “invento”  ,otro signo fatal de desconfianza.

Creo que todo esto tiene que ver con una gran pobreza espiritual y una gran falta de amor propio, estamos hablando de personas que quizá nunca comprendan la importancia de ser noble, la importancia de empatizar con sus semejantes, pero fundamentalmente, la importancia de respetarse a si mismas.

viernes, 1 de julio de 2011

La mentira.


Friedrich Nietzsche dijo: "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti".


Luego de analizar detenidamente el pensamiento del filósofo Friedrich Nietzsche, me invadió una extraña sensación de desasosiego. Indudablemente, él se refería a la mentira o al engaño deliberado, mal intencionado y directo.
Pero claro, tal como funciona el mundo actual, nos encontramos inmersos en una sociedad mentirosa y en tal sentido no deberíamos creer en nadie, pero ocurre que las sociedades han incorporado, a su comunicación, “habilidad o sutileza” a la hora de transmitir un determinado argumento, lo cual, en última instancia, significa mentir.
A mi modo de ver, la mentira en todas sus formas es perniciosa, algunos opinan que “ocultar” una realidad no es falsear la información, sino trasladar lo “conveniente”, sin embargo este esquema subestima al receptor, aún cuando sea “para no lastimar” (mentira piadosa).

En realidad deseo situarme en la mentira premeditada, frecuente en todos los ámbitos, donde el mentiroso se extiende en todas las escalas: familia, trabajo, política, medios de comunicación, etc., éstos son los aspectos en los cuales aplicaría la teoría del descrédito de Nietzsche.

La mentira familiar comienza a generarse por falta de comprensión o diferencias de criterios e ideas, distancias generacionales, distorsión de principios morales, etc. La mentira en el ámbito laboral, responde a intereses personales, a la preservación un beneficio económico, celos o envidia de personalidades descollantes. La mentira en los políticos tiene un claro objetivo que es la conquista a toda costa, ocultar fallas de gestión, negociados perversos, estrategias, etc. La mentira en los medios de comunicación, responde a intereses corporativos y/o políticos, cuyo objetivo es confundir y desinformar.

En nuestro propio mundo, no es fácil reconocer al mentiroso inmediatamente, desenmascararlo nos lleva un tiempo, porque no siempre está instalado en la mentira, sino que él mismo decide cómo, cuándo y dónde utilizar este recurso, de todos modos no es imposible.

Pero algo que me asombra y que está muy de moda es la forma en que los medios masivos de comunicación manejan la voluntad del público, esta situación se ha vuelto moneda corriente y asusta ver, oír y leer a cierto periodismo inventando noticias que no responden a la realidad o tomando frases dichas por cualquier personaje, sacarlas del contexto e inventar una nota a partir de ella. Este fenómeno se da en las corporaciones monopólicas que se dicen “comunicadoras” y me pregunto “comunicadoras de que”?

En resumidas cuentas, la mentira sea cual fuere su origen y su destino, no es más que un signo de debilidad de la raza humana.