Los humanos somos indiscutiblemente impredecibles, en consecuencia nuestras actitudes se manifiestan de igual modo. La herencia, el entorno y nuestra propia esencia son los elementos fundamentales que moldean nuestras conductas....

En cada cuento o escrito se encuentran enmarcados un comportamiento diferente, una naturaleza diferente, un demonio diferente....

viernes, 9 de marzo de 2012

Histeriqueando.

Las personas histéricas son como las olas superficiales, crecen, se envalentonan, llegan a la playa y luego se retraen desarmadas. (Sibaris – L.G.).

Con suma admiración observo que hemos aprendido a conjugar un adjetivo, no me detuve a investigar acerca de esta modificación, pues no viene al caso, pero podría afirmar que se trata de un “argentinismo”.

La intención no es profundizar sobre su etimología, sino sobre el comportamiento propiamente dicho. Antiguamente, esta condición era un tema de género, se la reconocía como patrimonio femenino, sin embargo, hoy caemos en la cuenta que no sólo le pertenece a la mujer sino al hombre también, por tratarse, según especialistas en la materia, de trastornos en la personalidad.

Mucho se habla de la histeria femenina y hasta podría decirse que es una condición innata (si nos remitimos a los orígenes), pero en los hombres es toda una novedad y creo que mucho tiene que ver con los roles que la mujer viene ocupando desde principios del siglo pasado, destacándose un crecimiento constante, veloz y estrepitoso, que coloca al hombre en nuevas posturas obligándolo a aceptar a una nueva mujer, a una mujer que trabaja a la par, a una mujer que decide, a una mujer que comanda, etc., dadas estas condiciones y los estilos de vida de la actualidad, también el hombre ha tenido que cambiar su rol y tal vez en parte algo tenga que ver….

De acuerdo a lo que podemos apreciar, ello consiste en un simple traspaso de sufrimientos, para lo cual al varón lo hemos visto sostener variadas poses y/o estatus, tales como convertirse en el centro de atracción de su grupo o reuniones; seducir constantemente, el rol donjuanesco lo representa siempre que las circunstancias se lo permitan y para redondear su condición de varón histérico, no asumen las consecuencias de lo que su conducta provoca, replegándose sigilosamente como si nada hubiera sucedido.

Muchas de nuestras dolencias y padecimientos tienen mucho que ver con nuestras propias insatisfacciones e incapacidades y creo que esta condición no escapa a ello. 


4 comentarios:

  1. Muy bueno Sibaris. La reflexión puede ser el puntapié inicial para tratar la medicalización en cuestiones de género.
    ¿Por qué a un hombre alcohólico no se lo diagnostica como depresivo? por ejemplo...La histeria en tanto estado de melancolía y depresión no tiene género.
    Las insatisfacciones a veces remiten, no a la imposibilidad de realización, sino a los obstáculos que por cuestiones misóginas encontramos.
    Muy bueno. Te mando un abrazo.

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    1. Gracias Marce.
      En realidad, creo que dado como se visualiza el desarrollo de la humanidad, habrìa que replantearse cada una de las etiquetas que llevan las alteraciones de los estados emocionales.
      El tema de las insatisfacciones como estado permanente, entiendo que tienen que ver con la "cuna", a diferencia de la insatisfacciòn que nos provoca la autocrìtica.
      Volviendo al tema, creo que la etiqueta Histeria deberìan archivarla y sustituirla por otra...
      Un abrazo y muchas gracias nuevamente.

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